En Lengua de 3.º de ESO se dan dos saltos a la vez: la oración deja de ser simple y la literatura deja de ser lectura para convertirse en análisis. Estas cuatro fichas van a los dos, con solucionario razonado y sin pedir nada memorizado que no se pueda comprobar.

Las cuatro fichas
Primero la sintaxis, después la literatura
El orden importa: subordinadas sustantivas y adjetivas primero, porque comparten el mismo que y solo se entienden contrastadas; después las figuras literarias, que son la herramienta de análisis; y al final la literatura medieval, donde esas figuras aparecen dentro de textos reales. Cada escalón usa el anterior.
Pruebas, no etiquetas
Es el hilo común de las cuatro. Una subordinada sustantiva se reconoce sustituyendo por eso, no recordando una lista de nexos. Una adjetiva, buscando el antecedente. Una metáfora se distingue de una metonimia preguntando si hay semejanza o proximidad. En los cuatro casos hay una comprobación que se puede hacer en el papel, y es lo que se practica.
El que que lo complica todo
«Dijo que vendría» y «El libro que compré» empiezan igual y no tienen nada que ver. Separar esos dos casos es el contenido de media unidad de 3.º y el motivo de la mitad de los suspensos en sintaxis. Por eso las dos fichas de subordinadas están pensadas para hacerse seguidas, no con semanas de por medio.
Qué se asume de 2.º
Dos cosas: que los complementos del verbo están resueltos, porque cada proposición hay que analizarla por dentro, y que se sabe contar verbos para separar proposiciones, que es lo que enseñan las coordinadas. Si alguna de las dos cojea, media hora un curso atrás ahorra semanas aquí.
La literatura, con seis anclas y no con treinta nombres
Jarchas, Cantar de mio Cid, Berceo, Arcipreste de Hita, Romancero y Manrique, y La Celestina. Seis puntos bien colocados en el tiempo sostienen todo el temario medieval; el resto son matices que se cuelgan de ellos. Lo que se pregunta en un examen es situar, reconocer una forma métrica y explicar un rasgo de mentalidad, y en esa proporción están repartidos los ejercicios.
Zonas grises, y por qué no se esconden
Un verso puede llevar dos figuras a la vez y una oración puede admitir dos análisis razonables. Las fichas incluyen casos así a propósito y el solucionario acepta las dos respuestas si van justificadas. Acostumbrarse a defender una elección es lo que distingue a quien entiende de quien memoriza.
Una hoja de registro por ficha
Seis criterios observables al final de cada una, para marcar conseguido, en proceso o no conseguido. Permiten usar la ficha como prueba inicial de unidad y ver de un vistazo qué le falta a cada alumno.
Imprimir o proyectar
Entre cuatro y cinco páginas cada una, con el solucionario incluido y maquetadas para salir en blanco y negro sin perder información. El color viste la banda superior; los recuadros se distinguen por el borde.
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Repaso del primer trimestre de Lengua de 3.º de ESOSigue con la siguiente ficha →Preguntas frecuentes
¿Qué se da en Lengua en 3.º de ESO?
Oración compuesta subordinada —sustantivas, adjetivas y adverbiales—, figuras literarias y literatura desde la Edad Media hasta el Siglo de Oro, además de tipología textual.
¿Entran las subordinadas adverbiales?
En el currículo sí, y se abordan al final del curso. Estas fichas cubren las sustantivas y las adjetivas, que son las dos que se piden primero y las que sostienen el resto.
¿Sirven para preparar un examen?
Sí. Los formatos que más se repiten —analizar una oración entera, clasificar y justificar, comentar un fragmento— son exactamente los de los ejercicios.
Un método de repaso que funciona en 3.º de ESO
El análisis sintáctico se domina por repetición razonada, no por lectura. Conviene resolver pocas oraciones cada día, explicando en voz alta por qué cada función es la que es, y revisar después los errores buscando el patrón: casi siempre se confunde lo mismo. Cuando ese patrón se identifica, el estudio deja de ser disperso y las fichas se convierten en práctica dirigida sobre el punto concreto que falla.
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