Saltar al contenido principal
Portada de las actividades de TDAH: círculo verde para tocar y cuadrado rojo para parar

TDAH: actividades de atención y control de impulsos

Antes de nada, ordena lo que ves. La hoja de observación de atención e impulsividad recoge veinte cosas concretas y da un resultado por franjas; conviene llevarla rellenada a la tutoría. Y antes que esa, la de sueño y descanso, porque quien duerme mal parece inatento.

TDAH

Tres actividades para entrenar lo que de verdad cuesta con TDAH: frenar el impulso, sostener la atención y recordar varios pasos. Cortas, con final visible y sin reloj.

Para y piensa

Control de impulsos. Toca el botón cuando salga el círculo verde y no lo toques cuando salga el cuadrado rojo. Cambian la forma y el color, así que se distingue aunque cueste ver los colores.

Bien: 0Precipitadas: 0

Busca y toca

Atención selectiva. Hay seis letras iguales escondidas en la cuadrícula. Encuéntralas todas. No hay reloj: tómate el tiempo que necesites.

Busca la: Encontradas: 0/6

Sigue la secuencia

Memoria de trabajo. Observa qué cuadros se encienden y repítelos en el mismo orden. Cada ronda se añade uno más.

Ronda: 0

Refuerzo Educativo — materiales inclusivos gratis. Creado por Maestra Matilda y Maestro Mateo.

El problema no es la capacidad, es la regulación

Las actividades para TDAH más útiles no van de concentrarse más, sino de aprender a frenar. En el alumnado con trastorno por déficit de atención e hiperactividad la dificultad rara vez está en entender la tarea: está en sostener el esfuerzo, en aguantar el impulso de contestar antes de leer y en organizar los pasos sin perderse por el camino. Esa distinción cambia por completo lo que conviene practicar.

Las tres actividades de esta página trabajan esas tres piezas por separado: inhibición, atención selectiva y memoria de trabajo. Todas son cortas, con final visible, y ninguna castiga el fallo con perder la partida.

Frenar: el ejercicio que más se parece a lo que cuesta

Para y piensa es una tarea de tipo «go / no-go»: hay que responder al círculo verde y no responder al cuadrado rojo. Suena trivial hasta que se prueba. Como el 60 % de los estímulos piden respuesta, la mano se acostumbra a moverse y frenar cuesta un esfuerzo real. Es el laboratorio en miniatura de lo que pasa en clase cuando la respuesta sale antes que la pregunta acabe.

Un detalle deliberado: el estímulo cambia de forma y de color a la vez. No depende de distinguir rojo y verde, así que también sirve con daltonismo, que afecta a uno de cada doce niños.

Qué mirar además del resultado

La actividad cuenta por separado los aciertos y las veces que uno se precipita. Esa segunda cifra es la interesante. Bajar de seis precipitadas a dos en dos semanas dice mucho más que subir un punto en aciertos, y es un dato que se puede enseñar al niño sin que suene a reproche.

Buscar sin reloj, a propósito

En Busca y toca hay seis letras iguales escondidas entre treinta y seis. No hay cronómetro y no lo va a haber: presionar por tiempo a un niño que ya va acelerado es contraproducente. La marca que se guarda es la precisión —aciertos menos fallos—, de modo que ir despacio y mirar bien es la estrategia ganadora, que es exactamente el hábito que interesa instalar.

Sostener varias cosas en la cabeza

Sigue la secuencia añade un paso en cada ronda. Es memoria de trabajo pura: mantener una lista viva mientras se ejecuta. Es la habilidad que falla cuando se dan tres instrucciones seguidas y solo se cumple la primera, y por eso la recomendación de aula más repetida es una instrucción cada vez.

Adaptaciones que funcionan en el aula

  • Tareas cortas y con final visible. Saber cuánto queda ayuda a sostener el esfuerzo; por eso todas estas actividades muestran «ronda 3 de 12».
  • Entorno sin distractores: mesa despejada y sitio alejado de la puerta y la ventana.
  • Permitir el movimiento. Una pausa breve entre bloques mejora el rendimiento posterior; no es tiempo perdido.
  • Anticipar los cambios. Avisar de que en cinco minutos se recoge evita la mitad de los conflictos.
  • Reforzar el proceso, no solo el acierto. Reconocer que ha trabajado diez minutos seguidos vale más que contar respuestas correctas.

Preguntas frecuentes sobre las actividades para TDAH

¿Estas actividades para TDAH sirven como tratamiento?

No. Son entrenamiento y práctica, no una intervención clínica. El abordaje del TDAH lo dirige el profesional que hace el seguimiento; esto son diez minutos diarios de práctica que encajan bien con lo que se trabaje en consulta o en el aula de apoyo.

¿Cuánto tiempo seguido conviene usarlas?

Entre cinco y diez minutos. Alargar la sesión para «aprovechar que hoy está centrado» suele terminar mal: es mejor parar mientras aún va bien y dejar ganas para el día siguiente.

¿Sirven para toda la clase o solo para el alumno con TDAH?

Sirven para todo el grupo, y usarlas con todos tiene una ventaja añadida: evita señalar al niño que las necesita, algo que afecta directamente a su autoestima escolar.

Otras necesidades

Volver a Inclusión y atención a la diversidad

El aburrimiento sostenido en clase se parece mucho a la inatención, y por eso conviene conocer también las altas capacidades: hay niños que llegan antes a una sospecha de TDAH que a una valoración de capacidad.

Las tres fichas de organización

Estas tres se ocupan de lo que rodea a la tarea, que es donde se pierde casi todo el tiempo: organizar los deberes (el sitio, el orden y las pausas), la mochila y la agenda (apuntar en el momento y comprobar por la noche) e instrucciones de varios pasos (retener, contar y pedir que se repitan). Cada una es independiente y se puede empezar por la que más apriete.

Hay el cuaderno de TDAH con tareas de cinco minutos, en PDF y con el solucionario comentado, que explica además qué significa fallar cada bloque.

RE
Refuerzo Educativo
Fichas, juegos y recursos gratis para Primaria e Infantil
refuerzoeducativo.es
MatemáticasLenguaInglésCienciasComprensiónInfantil
Scroll al inicio