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Educación emocional en Primaria: fichas gratis en PDF

Educación emocional

Reconocer lo que uno siente, medir cuánta fuerza tiene y saber qué hacer con ello. Seis fichas gratis en PDF, una para cada tramo de Primaria, con guía para el adulto en cada una.

Por qué no basta con decir «cálmate»

Es la frase que más se dice y la que menos funciona, porque pide un resultado sin dar un camino. Un niño que no sabe cómo calmarse no aprende a hacerlo porque se lo pidan: aprende a esconder que no puede.

La educación emocional es exactamente eso que falta en medio: un método. Nombrar lo que pasa, medir cuánto, y tener decidido de antemano qué se hace en cada nivel. Con eso, la frase deja de hacer falta.

El orden importa

Las seis fichas siguen una progresión que no es casual. Primero reconocer las emociones y localizarlas en el cuerpo, hacia los seis años. Después medirlas, porque no es lo mismo un poco que mucho. Luego regularlas, cuando ya se sabe qué está pasando. Más tarde, cuando aparecen los otros: resolver conflictos y empatizar. Y al final, ya en 5.º y 6.º, sostener la frustración.

Saltarse los primeros pasos es la causa habitual de que lo demás no funcione. No se puede regular una emoción que todavía no se sabe nombrar.

Ninguna emoción es mala

La tristeza avisa de que hemos perdido algo, el miedo de que hay peligro, el enfado de que algo nos parece injusto. Son información, no un problema de conducta, y tratarlas como un problema enseña a esconderlas.

La distinción útil es otra y atraviesa todas las fichas: las emociones no se portan bien ni mal, lo que hacemos con ellas sí. Un niño puede estar muy enfadado sin pegar a nadie, y ahí es donde hay algo que enseñar.

Qué encontrarás en cada ficha

Todas traen cuatro páginas listas para imprimir, con un recuadro de Trucos escrito para el adulto que acompaña, ejercicios con situaciones reales y un reto final que hace pensar en lugar de repetir.

El solucionario distingue lo que tiene respuesta correcta de lo que es respuesta libre, que en esta materia es la mayoría. Dos niños pueden poner números distintos al mismo suceso en el termómetro y tener razón los dos, y decirlo forma parte del trabajo.

Para casa y para clase

En casa funcionan mejor de una en una y sin prisa, aprovechando algo que haya pasado ese día. En clase encajan en la tutoría y en los planes de convivencia, y las de conflictos y empatía dan bastante juego en asamblea.

Una advertencia que conviene hacer: estas fichas son material educativo. Si detectas malestar sostenido, aislamiento o cambios importantes de conducta, lo que toca no es una ficha, sino hablar con el tutor y con el equipo de orientación del centro.

Y también en juego

Si prefieres empezar por algo más ligero, hay un juego de emociones interactivo para reconocer caras y situaciones, que funciona muy bien como puerta de entrada antes de la primera ficha.

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Calma, atención y nervios: el segundo bloque

Las seis fichas de arriba trabajan el reconocimiento: identificar qué se siente, ponerle nombre y entender qué hace cada emoción. Estas tres van un paso más allá y trabajan la regulación: qué se puede hacer cuando la emoción ya está ahí y molesta.

El orden entre los dos bloques no es indiferente. Un niño que todavía no distingue el enfado del nerviosismo no tiene ninguna razón para respirar despacio, y los ejercicios se le quedan en un juego sin sentido. Primero se nombra; después se regula.

Respiración y calma, 1.º y 2.º

Cinco ejercicios muy concretos —la flor y la vela, el peluche sobre la barriga, apretar y soltar— con un termómetro del uno al diez que se colorea antes y después. A esta edad funciona lo que se apoya en una imagen y dura poco.

Atención plena, 3.º y 4.º

Ocho prácticas de dos o tres minutos con los sentidos y el cuerpo. Lo que se entrena no es permanecer concentrado, sino darse cuenta de que la atención se ha ido, que es una habilidad distinta y bastante más útil.

Los nervios de los exámenes, 5.º y 6.º

La respiración 4-6, un plan para los tres primeros minutos de la prueba y una idea incómoda que conviene decirles: una parte de lo que se vive como nervios es, sencillamente, falta de preparación, y esa parte no la arregla ninguna técnica.

Dónde está el límite de este material

Todo lo que hay en esta sección sirve para los enfados, los nervios y las frustraciones del día a día. No es un tratamiento y no sustituye a ningún profesional.

Hay señales que piden algo más: un malestar que dura semanas, miedos que impiden hacer vida normal, dolores frecuentes sin causa médica, llanto que se repite antes de ir al colegio o rechazo a entrar en clase. Cuando aparece algo de eso, lo que corresponde no es más ficha, sino hablar con el tutor, con el orientador del centro y con el pediatra. Y cuanto antes se hace, menos cuesta después.

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