El kilo, el medio y el cuarto se estudian en 3.º y son de los contenidos que más se usan fuera del colegio. Tienen además una ventaja que casi ningún tema de Matemáticas tiene: se pueden coger con las manos.
Pesar no es lo mismo que ver grande
Es la idea con la que hay que empezar, porque a los ocho años todavía se confunde tamaño con peso. Un paquete de algodón es enorme y pesa poco; una bolsa de tornillos cabe en la mano y pesa más.
Comprobarlo sosteniendo dos objetos, uno en cada mano, antes de tocar ninguna balanza, coloca el tema donde debe estar: el peso es una propiedad que hay que medir, no algo que se pueda estimar mirando.
Medio y cuarto, de la tarta al kilo
Aquí conecta con lo que ya saben de fracciones y conviene decirlo expresamente: medio kilo son 500 gramos y un cuarto son 250, exactamente igual que media tarta o un cuarto de tarta.
No es un contenido nuevo: es el mismo de siempre aplicado al peso. Y esa continuidad ahorra mucha memorización, porque el alumno puede deducir que tres cuartos de kilo son 750 gramos sin que nadie se lo diga.
Merece practicar también al revés, que es lo que aparece en las etiquetas: si algo pone 500 g, saber decir que es medio kilo.
El kilo y el gramo, con referencias
Las unidades sueltas no significan nada hasta que se anclan a objetos conocidos. Un paquete de azúcar o de arroz es un kilo; un brik pequeño de leche pesa aproximadamente lo mismo. Una manzana ronda los 150 gramos y un huevo unos 60.
Con tres o cuatro referencias en la cabeza, un niño puede estimar antes de pesar, que es la habilidad que de verdad se usa y la que detecta los errores de bulto.
La balanza, que enseña más que la ficha
Si hay una balanza de platillos en el centro, media hora con ella vale por la unidad entera: se pone un kilo de arroz en un lado y se va llenando el otro hasta que se equilibra.
Ahí se ve que equilibrar es igualar, y esa imagen sirve después para entender las ecuaciones. Con una balanza digital de cocina también funciona, aunque se pierde el gesto del equilibrio.
Qué trae la ficha
- Comparar pesos y ordenar objetos.
- Kilo, medio kilo y cuarto de kilo con su equivalencia en gramos.
- Leer el peso en etiquetas y en balanzas.
- Problemas de compra con pesos.
- Estimar antes de comprobar.
El gramo y la tonelada, para poner límites
Conviene dar las dos unidades vecinas aunque no se trabajen a fondo, porque delimitan el kilo por arriba y por abajo.
El gramo es lo que pesa poco más o menos un clip o un billete: mil de ellos hacen un kilo. La tonelada son mil kilos, y sirve para camiones, elefantes y coches.
Con eso, cuando en un problema aparezca un dato absurdo —un niño que pesa 30 gramos o una manzana de 2 kilos— pueden detectarlo solos. Y ese hábito de mirar si el resultado tiene sentido vale para todas las medidas que vienen después.
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El kilo, el medio y el cuarto de kilo — Matemáticas 3.º (PDF)
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Descargar PDFPreguntas frecuentes
¿Por qué confunden peso y tamaño?
Porque a los ocho años se estima mirando. Sostener algodón en una mano y tornillos en la otra deja claro que el peso hay que medirlo.
¿Cuánto es un cuarto de kilo?
250 gramos. Y medio kilo, 500. Es la misma idea de media tarta o un cuarto de tarta, aplicada al peso.
¿Qué referencias conviene tener?
Un paquete de azúcar es un kilo, una manzana unos 150 gramos y un huevo unos 60. Con eso ya se puede estimar antes de pesar.
¿Para qué sirve la balanza de platillos?
Para ver que equilibrar es igualar. Esa imagen es la que después permite entender las ecuaciones.
Sigue explorando
Tienes más medida en 3.º de Primaria, y cálculo para practicar en la zona de juegos.
Otra ficha del mismo tema
Otra ficha sobre la masa, con objetos que pesar, comparaciones y equivalencias entre kilos y gramos.
Descargar: El kilo y el peso (3.º) (PDF)
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