Texto de unas 100 palabras y 6 preguntas. Aparecen las primeras preguntas que hay que deducir.
El lunes por la mañana empezó a llover muy fuerte.
Lucía miró por la ventana y vio charcos en toda la calle.
Su madre le dio un paraguas rojo y unas botas de agua.
De camino al colegio, Lucía pisó todos los charcos que encontró. Cuando llegó, las botas estaban limpias por fuera y ella tenía una sonrisa enorme.
En clase dejó el paraguas abierto en un rincón para que se secara.
Al salir, ya no llovía y el paraguas estaba seco.
Responde a las preguntas
La pregunta que no está en el texto
Una de las seis preguntas no se puede señalar con el dedo: hay que deducirla.
«¿Cómo se sentía Lucía?» no aparece escrito en ninguna línea. Se responde juntando que pisó todos los charcos y que llegó con una sonrisa enorme. Ese salto es el que separa 1.º de Infantil.
Vocabulario de la lluvia
El texto da pie a ordenar unas cuantas palabras que se usan mal.
Llovizna, chaparrón y tormenta no son lo mismo. Y un charco no es lo mismo que un río. Hacer un mural con estas palabras y sus dibujos las deja a la vista durante semanas, que es como se fijan a esta edad.
De dónde sale la lluvia
Un texto sobre un día de lluvia es buena ocasión para explicar de dónde viene el agua que cae.
El sol calienta el agua del mar y de los charcos, y esa agua sube al aire sin que se vea. Arriba hace frío, las gotitas se juntan y forman las nubes. Cuando pesan demasiado, caen. Lo mismo pasa cuando se empaña el cristal de la cocina.
El agua vuelve a empezar
La idea del ciclo se puede plantar en 1.º sin usar la palabra.
El agua que cae va a los charcos, a los ríos y al mar; luego el sol la vuelve a subir y forma nubes otra vez. Es siempre la misma agua dando vueltas. Esa imagen —el agua no se gasta, se mueve— se queda y sirve en cursos superiores.
Vestirse para la lluvia
El cuento se presta a una rutina que en 1.º ya se puede hacer solo.
Mirar por la ventana antes de salir, decidir qué hace falta y prepararlo: chubasquero, botas, paraguas. Es autonomía y a la vez razonamiento —si llueve, entonces—, y fija el vocabulario mejor que una ficha de repetición.
El título también dice cosas
Los niños de 1.º suelen saltarse el título y empezar por la primera línea.
Leerlo despacio y preguntar de qué creen que tratará el cuento es un hábito que ahorra esfuerzo después. En textos más largos, el título es la primera pista de la idea principal.
Señalar con el dedo mientras se lee
Es una costumbre que muchos adultos corrigen y que en 1.º conviene dejar en paz.
Señalar sirve para no saltarse renglones y para no perder el sitio, que es el fallo más frecuente a esta edad. Se abandona solo, hacia 2.º, cuando el ojo ya salta con seguridad de una línea a la siguiente. Quitárselo antes de tiempo hace que el niño relea la misma línea dos veces y pierda el hilo.
Contar el cuento sin el papel delante
Es la comprobación más barata que existe y la que menos se usa.
Después de leer, cerrar la hoja y pedir que cuente qué ha pasado. Si sale una historia con principio y final, el texto se ha entendido. Si salen palabras sueltas o solo el último trozo, no se ha entendido aunque haya leído bien todas las palabras. Es un aviso mucho más fiable que el número de aciertos.
Descarga la lectura en PDF
Descarga gratuita
«El paraguas rojo» — Lectura comprensiva 1.º (intermedio)
En PDF, lista para imprimir en A4.
Descargar PDFLa misma lectura y las mismas 6 preguntas, en una ficha lista para imprimir, con espacio para escribir y el solucionario en hoja aparte.
Descargar «El paraguas rojo» en PDF
Descarga la ficha en PDF
Esta lectura también está en ficha imprimible, sin cambiar el texto ni las preguntas, con las soluciones comentadas al final, lista para fotocopiar.
Preguntas frecuentes
¿De qué trata esta lectura?
De un paraguas rojo y de lo que ocurre alrededor de él. Es un relato corto con un detalle que se repite, lo que ayuda a que el lector siga el hilo sin perderse.
¿Por qué son útiles los textos con un objeto que se repite?
Porque dan un hilo del que tirar. A los seis años cuesta retener varios personajes y lugares; un objeto que reaparece organiza el relato y facilita recordar lo que ha pasado.
¿Cuánto rato debe leer un niño de 1.º?
Diez o quince minutos al día es mucho mejor que una sesión larga a la semana. La lectura se automatiza por frecuencia, no por cantidad de una vez.
¿Cómo se sabe si ha entendido el texto?
Pidiéndole que lo cuente con sus palabras, sin mirar. Si puede resumirlo en dos o tres frases, lo ha entendido, aunque falle alguna pregunta concreta.
¿Para qué curso es esta lectura?
Para 1.º de Primaria, nivel intermedio. Texto narrativo breve con preguntas y solucionario.
Sigue por aquí

