Un cartel de encargados y 5 preguntas. La última pide contar nombres, no líneas.
En la pared de la clase de 1.º B hay un cartel:
ENCARGADOS DE ESTA SEMANA
Plantas: Sara
Biblioteca: Hugo
Pizarra: Leo
Fila: Nadia
Ordenador: Sara
Cada encargado hace su tarea después del recreo.
El viernes se cambian los encargados.
Leo miró el cartel el lunes y buscó su nombre. Lo encontró en la tercera línea.
Responde a las preguntas
El primer texto que se lee buscando
Un cartel de encargados no se lee de principio a fin: se lee buscando el propio nombre. Para un alumno de 1.º de Primaria ese es un descubrimiento importante, porque hasta ahora leer había significado empezar por arriba y llegar hasta abajo.
El texto es cortísimo a propósito. Con cinco líneas de lista y dos frases sueltas hay material para cinco preguntas, y ninguna depende de recordar una historia: todas dependen de mirar bien.
Buscar en la lista y buscar fuera de ella
Las tres primeras preguntas se contestan en la lista: al lado de cada tarea hay un nombre. Las dos últimas, no. Cuándo se hace la tarea y qué día cambian los encargados están escritos debajo del cuadro, en dos frases que muchos alumnos ni miran.
Merece la pena señalarlo al corregir: en un cartel, lo que va debajo de la lista también forma parte del cartel. Es la primera versión, muy sencilla, de la letra pequeña que se encontrarán más adelante.
Cinco tareas y cuatro niños
La última pregunta es la buena. Hay cinco líneas de tarea, pero Sara aparece dos veces —en Plantas y en Ordenador—, así que los encargados son cuatro. Contar nombres distintos en lugar de contar líneas exige mirar la lista entera antes de responder.
Casi todos contestan cinco a la primera. Cuando se les pide que señalen a cada niño con el dedo, se dan cuenta solos, y esa autocorrección vale más que la respuesta.
Para el aula
Lo natural es hacer el cartel de encargados de la clase de verdad, escribiendo los nombres ellos mismos y colocándolo donde se vea. A partir de ahí, cada mañana hay una lectura funcional de diez segundos, que es la mejor práctica posible.
Si además se cambia el reparto cada viernes, como dice el texto, la lectura se repite con datos nuevos y nadie se la aprende de memoria.
Un cartel que cambia cada viernes
Lo que convierte este cartel en un buen texto de clase es que caduca. Cada viernes se cambian los encargados, así que el lunes hay que volver a leerlo, y quien se fíe de lo que ponía la semana pasada acabará regando plantas que no le tocan.
Esa caducidad enseña algo que no se explica con palabras: los textos informativos hay que consultarlos cuando se necesitan, no memorizarlos una vez. Es la misma razón por la que los horarios y los calendarios se miran otra vez cada día.
Los otros dos niveles de 1.º
Esta es la puerta de entrada. Después llegan la nota de la mochila, con una lista de material y una condición, y la invitación de Nico, donde ya hay que comparar dos fechas.
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«El cartel de la clase» — Lectura 1.º (básico)
En PDF, lista para imprimir en A4.
Descargar PDFLa versión imprimible trae el cartel, las cinco preguntas y las respuestas explicadas, para trabajarla en papel. En pantalla se hace aquí arriba y se corrige sola. Todas las lecturas están en Comprensión lectora.
Preguntas frecuentes
¿Sirve esta lectura para empezar 1.º de Primaria?
Sí, es de las primeras que se pueden hacer. El texto son palabras sueltas y frases muy cortas, y lo que se entrena es localizar, no interpretar.
¿Por qué la respuesta no es cinco encargados?
Porque un nombre se repite. Hay cinco tareas y cuatro niños, y para verlo hay que leer la lista completa en lugar de contar renglones.
¿Se puede hacer sin saber leer del todo?
Con ayuda para leer los enunciados, sí. Los nombres y las palabras de la lista son cortos y conocidos, que es justo lo que permite trabajarla tan pronto.
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