En primero, una prueba competencial es antes que nada una prueba de contar sin repetir ni saltarse nada. Los números son pequeños a propósito: lo que se mira no es si opera rápido, sino si entiende qué le están preguntando.
Todo se puede contar
En el parque hay cuatro columpios, dos toboganes, tres bancos, cinco árboles y diez niños jugando. Nada de eso pasa de diez, y esa es la idea: el esfuerzo tiene que estar en leer la pregunta, no en la cuenta.
El recurso que más ayuda a esta edad es el dedo. Señalar cada cosa mientras se cuenta evita los dos errores clásicos, que son contar dos veces lo mismo y dejarse algo sin contar. Merece la pena decirlo en voz alta antes de empezar, porque muchos niños creen que señalar es de pequeños y lo evitan justo cuando más lo necesitan.
Encadenar dos pasos
La prueba sube de nivel a mitad de camino, cuando llegan dos niños más y luego se van tres. Para contestar esas preguntas ya no se puede volver al texto: hay que partir de un número que ha calculado él mismo unas líneas antes.
Son diez, luego doce, luego nueve. Es la primera vez que un resultado sirve de punto de partida para el siguiente, y ahí es donde se ve quién está siguiendo la historia y quién solo busca números sueltos en el enunciado.
Si se atasca, la solución es dibujar. Diez palotes, dos más al lado, tachar tres. El dibujo convierte la cadena en algo que se ve, y a los seis años eso funciona mejor que cualquier estrategia explicada.
La pregunta que se contesta con un no
Hay cuatro columpios y quieren columpiarse los diez a la vez. La respuesta es que no se puede y que seis tienen que esperar.
Parece sencilla y no lo es. A los seis años cuesta mucho contestar que algo no se puede, porque la costumbre es que los problemas del colegio siempre tengan solución. Aceptar que la respuesta buena es un no, y saber además cuántos se quedan fuera, es un salto de comprensión que va bastante más allá de la resta.
Es también la pregunta que mejor conecta con su experiencia: esperar turno en un columpio es algo que han vivido, y ponerle un número —seis esperando— le da una precisión que no tenía.
El reto, en el parque de su barrio
El reto final propone ir con alguien de casa a contar lo que hay: columpios, toboganes, bancos, árboles y papeleras. Después se pregunta de qué hay más y de qué hay menos.
Y termina con una pregunta que no tiene respuesta correcta: qué le falta a tu parque. Es la mejor de todas, porque para contestarla hay que mirar el sitio con otros ojos y dar un motivo. Opinar con un argumento también se aprende, y a esta edad se puede empezar por un tobogán que no hay.
El PDF incluye hoja de registro con siete indicadores y un baremo orientativo. De 8 a 10 aciertos, cuenta, suma, resta y compara, que es todo lo que se pide en primero. Entre 5 y 7 casi siempre falla al encadenar los dos pasos. Por debajo de 5 conviene contar objetos de verdad —tapones, pinzas, garbanzos— antes de volver al papel.
Cómo pasarla en clase
Funciona muy bien si antes se sale al patio a contar algo entre todos: las porterías, los bancos, los árboles. Diez minutos de recuento en común dejan a la clase entrenada en lo único que de verdad hace falta para esta prueba.
Otra idea que da buen resultado es dibujar el parque del texto en la pizarra mientras alguien lo lee. Cuatro columpios, dos toboganes, tres bancos: al terminar el dibujo, la mitad de las preguntas se contestan mirándolo. Para los que aún leen con esfuerzo, ese dibujo compartido es la diferencia entre poder hacer la prueba y no poder.
Y si se hace en casa, basta con una condición: contar despacio y señalando. No hay prisa en ninguna de las diez preguntas.
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Preguntas frecuentes
¿Se puede leer en voz alta?
Sí. En 1.º lo que se evalúa es el razonamiento, no la lectura autónoma, así que leer el enunciado en voz alta no invalida la prueba.
¿Por qué hay una pregunta que se contesta con un no?
Porque saber que algo no alcanza, y cuánto falta, es tan importante como calcular bien. Hay cuatro columpios y diez niños: seis esperan.
¿Cuánto dura?
Unos veinte minutos. No lleva nota: la hoja de registro marca conseguido, en proceso o no conseguido en cada indicador.
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