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Pedir ayuda: ficha TEA en PDF gratis

Portada de la ficha Pedir ayuda y decir que no entiendo, material de inclusión para TEA
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Cuando un alumno con TEA se queda parado delante de una ficha, la lectura que se hace desde fuera casi siempre es la equivocada. Se interpreta desinterés, o pereza, o que no quiere trabajar. Muchas veces lo que ocurre es más simple y más fácil de resolver: no sabe con qué palabras pedir ayuda. No es que le falte la necesidad, le falta la fórmula.

Esta ficha construye esa fórmula y las tres cosas que la acompañan y que rara vez se enseñan: a quién se le dice, en qué momento y qué se hace durante la espera.

Una frase corta y siempre la misma

La petición de ayuda tiene que ser breve, estable y reconocida por todos los adultos que estén alrededor. Si en clase basta con «no lo entiendo» pero en casa hay que explicarse, la frase deja de automatizarse y vuelve el bloqueo. Conviene acordarla entre tutora, familia y especialistas, y no cambiarla aunque suene escueta.

Una frase distinta cada día no llega a instalarse nunca. Lo que se busca es que salga sola, sin tener que decidir cómo decirlo justo en el momento en que ya cuesta pensar.

Pedir ayuda no es lo mismo que no entender

Son dos peticiones distintas y confundirlas genera bastantes malentendidos. «Necesito ayuda» pide que alguien haga algo conmigo; «no sé qué hay que hacer» pide que lo expliquen otra vez, de otra manera. Cuando el niño solo dispone de una de las dos frases, recibe ayuda cuando lo que necesitaba era una explicación, o al revés.

La ficha separa las dos con una pregunta muy directa: qué digo si sé lo que hay que hacer pero no puedo solo, y qué digo si ni siquiera sé qué hay que hacer. Es la distinción central del material.

El momento de pedirla

Pedir antes de intentarlo impide saber qué falla de verdad, y además acostumbra a delegar la tarea entera. Pedir cuando ya se acaba la clase llega tarde para todo. La regla que funciona y que se puede memorizar es: lo intento una vez, y si sigo igual, pido ayuda.

Tener esa regla escrita evita la discusión permanente sobre si está pidiendo demasiado o demasiado poco, porque el criterio deja de ser la impresión del adulto y pasa a ser algo comprobable.

Qué hago mientras espera

Esta es la parte que casi nunca se enseña y la que más se nota cuando falta. Un niño que pide ayuda, oye «ahora voy» y se queda quieto mirando al frente no ha terminado de aprender la habilidad. Hace falta decirle explícitamente qué puede hacer entretanto: pasar a la pregunta siguiente, dejar esa señalada y volver luego, o preparar exactamente lo que va a preguntar.

La hoja de registro incluye este punto por separado justo por eso. Marcar conseguido en «pide ayuda» y no conseguido en «sabe qué hacer mientras espera» describe una situación muy común y perfectamente reparable.

Extenderlo fuera del aula

La ficha termina pidiendo una situación de casa con su frase correspondiente, porque una habilidad que solo existe en el colegio sirve la mitad. Si en casa aparece una frase distinta a la del aula no es un error, aunque lo ideal es que se parezcan lo suficiente como para reconocerse.

Como apoyo, el cuaderno de TEA trabaja el lenguaje literal y las situaciones sociales, y las fichas de lectura fácil ayudan cuando el bloqueo viene de la comprensión del enunciado y no de la tarea en sí. Todo el material está reunido en la sección de inclusión.

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Pedir ayuda: ficha TEA en PDF gratis

En PDF, lista para imprimir en A4.

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Cuatro páginas para imprimir con ocho actividades, un reto semanal para usar la frase una vez al día, la hoja de registro de siete puntos y el solucionario razonado. Puedes descargar la ficha de pedir ayuda en PDF y empezar por acordar la frase.

Preguntas frecuentes

¿Y si el alumno con TEA no habla o apenas usa el lenguaje oral?

La frase se sustituye por una señal acordada: una tarjeta, un gesto o un pulsador. Todo lo demás de la ficha —a quién, cuándo, qué hago mientras espero— se mantiene exactamente igual, porque no depende del habla.

¿No se acostumbrará a pedir ayuda para todo?

Suele ocurrir lo contrario. Cuando pedir ayuda deja de ser una decisión difícil, se pide de forma más ajustada, porque la regla de intentarlo una vez antes filtra las peticiones automáticas.

¿Cuánto tarda en salir sola la frase?

Depende mucho, pero el reto semanal de la ficha da una medida útil: si al cabo de una semana la usa sin que nadie se la recuerde tres o cuatro días, va bien encaminada. Si sigue necesitando el recordatorio cada vez, conviene simplificarla todavía más.

Maestro Mateo
Escrito por
Maestro de Educación Primaria con la especialidad de Inglés y más de quince años de aula. En Refuerzo Educativo se ocupa del material de idiomas y de la parte de evaluación: pruebas iniciales, solucionarios y hojas de registro.

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