Estas fichas para TDAH no van de concentrarse más. Van de frenar, que es otra cosa. En el trastorno por déficit de atención e hiperactividad la dificultad rara vez está en entender la tarea: está en sostener el esfuerzo, en aguantar el impulso de contestar antes de leer y en no perder los pasos por el camino. Esa distinción cambia por completo lo que conviene practicar.
Las siete fichas
El cuaderno tiene ocho páginas, la última con soluciones y con pautas para el adulto:
- Para y piensa. Seis situaciones cotidianas con dos formas de reaccionar.
- Busca y tacha. Rastreo sistemático de una letra en una cuadrícula.
- Mis autoinstrucciones. Los cuatro pasos para copiar y decir en voz baja.
- ¿Qué va primero? Ordenar los pasos de tres tareas del día a día.
- Sigue la serie. Detectar el patrón y continuarlo.
- Cuenta sin perderte. Conteo selectivo con distractores.
- Mi plan de la tarde. Plantilla de bloques cortos con descansos.
Ninguna lleva reloj, y es deliberado
Cronometrar a un niño que ya va acelerado es contraproducente. En la ficha de búsqueda no hay tiempo límite: lo que se mide es la precisión, de modo que ir despacio y revisar por filas es la estrategia ganadora. Ese es exactamente el hábito que interesa instalar, y con un cronómetro delante se instala el contrario.
En la ficha 6 pasa algo parecido. Si el resultado cambia cada vez que cuenta, el problema no es el conteo: es que no está marcando lo ya contado. Eso se ve en un minuto y se corrige con un gesto.
Hablarse a uno mismo funciona
Las autoinstrucciones son de las intervenciones mejor documentadas en TDAH, y también de las que peor se aplican, porque se quedan en un cartel decorativo. Funcionan cuando el niño las escribe con sus palabras y las tiene pegadas en la mesa, no guardadas en la carpeta, y cuando las dice en voz baja antes de empezar, no después de atascarse.
Qué mirar además del resultado
En la ficha 1 no hay aciertos que contar en el sentido habitual: hay decisiones. Y el dato interesante no es cuántas marca bien, sino si es capaz de explicar por qué. Un niño que elige la opción impulsiva pero sabe decir cuál era la buena está a un paso de conseguirlo; uno que acierta sin saber por qué, no.
Bloques cortos y final visible
La última ficha es una plantilla de planificación con tres columnas: qué voy a hacer, cuánto rato y una casilla para tachar. Tachar lo hecho es la mitad del efecto. La otra mitad son los descansos: cinco minutos de pausa entre bloques mejoran el rendimiento posterior y no son tiempo perdido, por mucho que lo parezcan.
Esto conecta con lo que mejor funciona en el aula:
- Tareas cortas con final visible. Saber cuánto queda ayuda a sostener el esfuerzo.
- Una instrucción cada vez. Encadenar órdenes garantiza que se pierda alguna.
- Mesa despejada y sitio alejado de la puerta y la ventana.
- Anticipar los cambios: avisar de que en cinco minutos se recoge evita la mitad de los conflictos.
- Reforzar el proceso. «Has trabajado diez minutos seguidos» vale más que contar respuestas correctas.
Las mismas habilidades se entrenan en pantalla en las actividades interactivas para TDAH y, con más variedad, en atención y funciones ejecutivas.
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Preguntas que llegan a menudo
¿Estas fichas para TDAH sirven como tratamiento?
No. Son entrenamiento y práctica, no una intervención clínica. El abordaje del TDAH lo dirige el profesional que hace el seguimiento; esto son diez minutos diarios que encajan bien con lo que se trabaje en consulta o en el aula de apoyo.
¿Cuánto rato seguido conviene usarlas?
Entre cinco y diez minutos, una ficha por sesión. Alargar «ya que hoy está centrado» suele acabar mal: es mejor parar mientras va bien y dejar ganas para mañana.
¿Valen para toda la clase?
Sí, y tiene una ventaja añadida: usarlas con el grupo entero evita señalar al alumno que las necesita, algo que afecta directamente a su autoestima escolar. Como rutina de cinco minutos al empezar la sesión funcionan muy bien.
Preguntas frecuentes
¿Sirven estas fichas para un niño con TDAH sin diagnóstico?
Sí, porque no tratan el trastorno: organizan la tarea. Consignas cortas, una instrucción por línea y menos elementos por hoja ayudan a cualquier alumno que se disperse, tenga o no un informe.
¿Cuánto rato seguido conviene trabajar?
Bloques de diez o quince minutos con un descanso corto rinden más que media hora seguida. Si se termina antes de que aparezca el cansancio, la siguiente sesión empieza sin resistencia.
¿Es mejor premiar los aciertos o el tiempo de trabajo?
El tiempo de trabajo y el haber empezado, no el resultado. Premiar solo los aciertos castiga los días malos, que en TDAH son parte del cuadro y no una cuestión de voluntad.
Si esta ficha se queda corta: en la guía sobre cuándo hace falta refuerzo escolar está el criterio para decidir qué reforzar.
Cuando hace falta algo más que esta ficha: en el índice de recursos educativos explico también cómo elegir material que sirva de verdad.

