La lectura comprensiva es la que deja algo dentro: leer un texto y ser capaz de decir de qué trataba, qué información daba y qué opinión te merece. Suena obvio, pero en clase se ve todos los días la diferencia entre un niño que lee en voz alta sin un fallo y no sabe responder a la primera pregunta, y otro que lee despacio y se ha enterado de todo. Leer y comprender son dos cosas distintas, y solo la segunda se llama lectura comprensiva.
Qué es la lectura comprensiva, en una frase
Es el proceso de construir el significado de un texto: no se saca de la página, se fabrica juntando lo que dice el texto con lo que el lector ya sabe. Por eso dos personas pueden leer el mismo párrafo y entender cosas distintas, y por eso un texto sobre un tema conocido se comprende mucho mejor que uno sobre un tema del que no se sabe nada, aunque las palabras sean igual de fáciles.
Lo contrario no es «leer mal». Lo contrario es descodificar: convertir las letras en sonidos correctamente sin llegar a construir ese significado. Es una fase normal y necesaria, y el problema aparece cuando se queda ahí.
Los cuatro niveles de comprensión lectora
En los colegios españoles se suele trabajar con tres niveles, aunque el modelo clásico del que proceden distingue cinco. Estos son los que de verdad se usan para poner preguntas:
- Literal. La respuesta está escrita, con esas mismas palabras. «¿Cómo se llama el perro?» Es el nivel que se domina primero y el único que muchas fichas trabajan.
- De reorganización. La información está en el texto pero hay que juntarla o resumirla. Ordenar los hechos, poner un título, contar la historia en tres frases.
- Inferencial. La respuesta no está escrita: se deduce. «¿Por qué crees que no quiso entrar?» Aquí es donde se atascan la mayoría de los alumnos a partir de tercero, y donde se decide la nota de casi cualquier examen.
- Crítico o valorativo. Juzgar el texto: si es creíble, si el autor quiere convencerte de algo, si estás de acuerdo. Es el nivel que piden las pruebas de competencias y el que menos se practica.
Hay un quinto, el apreciativo, que tiene que ver con el disfrute y el efecto que el texto produce. No suele evaluarse, pero es el que hace que alguien vuelva a leer por su cuenta.
Una manera rápida de saber en qué nivel está un niño: si acierta todas las preguntas cuya respuesta puede señalar con el dedo y falla las que empiezan por «por qué» o «qué crees», tiene la comprensión literal resuelta y la inferencial sin empezar.
Los tres tipos de lectura comprensiva
Es una clasificación distinta de la anterior, y se confunden a menudo. No habla de niveles de respuesta, sino de la manera de leer:
- Superficial. Una pasada rápida para hacerse una idea de qué va: el título, los apartados, las imágenes. Es útil como primer paso, no como único.
- Global. Lectura completa y ordenada, buscando el sentido general del texto y cómo se relacionan sus partes.
- Crítica. Lectura lenta, con pausas, contrastando lo que dice el texto con lo que uno sabe y preguntándose por la intención de quien lo escribió.
Un lector competente usa las tres en el mismo texto y en ese orden. Enseñar solo la global, que es lo habitual, deja fuera la mitad del trabajo.
Cómo hacer una lectura comprensiva paso a paso
El esquema que mejor funciona en Primaria es el de Isabel Solé: hay tareas antes, durante y después de leer, y la mayoría de las fichas solo atienden a la tercera.
Antes. Mirar el título y las imágenes y preguntar de qué va a tratar. Anticipar es la estrategia más rentable que existe: activa lo que ya se sabe del tema, que es la mitad de lo que hace falta para comprender. Dos minutos aquí valen más que diez de preguntas al final.
Durante. Parar. Al terminar cada párrafo, decir en voz alta qué se ha entendido. Si hay una palabra que bloquea, decidir si se puede seguir sin ella o hay que resolverla. Esa decisión —dejar pasar una palabra y no perder el hilo— es una habilidad concreta y se enseña.
Después. Resumir sin mirar. Si el resumen sale, se ha comprendido; si hay que volver al texto para reconstruirlo, se ha descodificado. Esta es la prueba más barata y más honesta que existe, y no necesita ninguna ficha.
Cómo saber si el problema es comprender o descifrar
Hay una prueba que dura dos minutos y cambia por completo lo que hay que trabajar después: léele el texto tú y hazle las mismas preguntas.
Si escuchándolo lo entiende y leyéndolo no, la comprensión está bien y lo que falla es la descodificación: se le va toda la energía en convertir las letras en sonidos y no le queda para el significado. Eso se trabaja con fluidez, no con más preguntas de comprensión. Puedes medirla con la prueba de velocidad lectora, que da las dos cifras a la vez.
Si tampoco lo entiende escuchándolo, entonces sí es comprensión, y ahí el trabajo es de vocabulario, de inferencias y de las estrategias de arriba.
Qué se trabaja en cada curso
La progresión no es «textos más largos». Es un cambio de nivel de pregunta: de lo literal en el primer ciclo, a la inferencia en el segundo, y al juicio sobre el texto en el tercero. Está desarrollado curso a curso en comprensión lectora por ciclos.
Lecturas para practicar, por curso
Comprensión lectora por curso
6 fichasSon 199 lecturas en PDF, gratuitas y con preguntas de los tres niveles en cada una: las literales primero, las inferenciales después y una final de opinión. El índice completo está en lecturas comprensivas. Para practicar en pantalla, «¿Lo dice el texto?» entrena justo lo que más cuesta: distinguir lo que el texto afirma de lo que uno da por supuesto.
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Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre lectura comprensiva y comprensión lectora?
En la práctica se usan como sinónimos. Si se hila fino, la lectura comprensiva es la actividad —leer de una manera determinada— y la comprensión lectora es la capacidad que se pone en juego y que se puede evaluar. En un boletín de notas verás la segunda.
¿A qué edad se empieza a trabajar la comprensión?
Antes de saber leer. Contar un cuento y preguntar por qué el lobo hizo eso es comprensión lectora en estado puro, solo que por el oído. En Infantil se trabaja así, y es la mejor preparación que hay.
¿Sirve de algo obligar a leer en voz alta todos los días?
Sirve para la fluidez, que no es poco, pero no garantiza la comprensión. Si se hace, conviene terminar siempre con dos preguntas: una literal y una de las que empiezan por «por qué».
¿Cuántas lecturas a la semana son razonables?
Dos bien trabajadas rinden más que cinco contestadas deprisa. Lo que marca la diferencia no es el número de textos, sino si se comentan después.
De dónde sale esto
Los niveles de comprensión proceden de la taxonomía de Barrett (1968), que es la que está detrás de casi todas las clasificaciones que se usan en los colegios españoles. El esquema de antes, durante y después es de Isabel Solé, en Estrategias de lectura (Graó, 1992), el libro de referencia sobre el tema en español. Y la prueba PISA organiza la competencia lectora en tres procesos —localizar información, comprender, y evaluar y reflexionar— que se corresponden bastante bien con los niveles literal, inferencial y crítico.
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