La ficha de los determinantes para 4.º de Primaria ofrece una explicación clara, ejercicios variados y espacio suficiente para responder por escrito. Pertenece al área de Lengua y se baja en PDF sin condiciones.
Cada tipo añade una información distinta
La lista de tipos se memoriza como una retahíla y se olvida igual de rápido. Ordenarla por lo que aporta cada uno la hace mucho más fácil de retener.
- Artículos (el, un): dicen si ya sabíamos de qué hablamos o si aparece por primera vez.
- Demostrativos (este, ese, aquel): dicen a qué distancia está.
- Posesivos (mi, tu, su): dicen de quién es.
- Numerales (tres, primero): dicen cuántos hay o en qué orden va.
- Indefinidos (algunos, varios): dicen una cantidad sin precisarla.
- Interrogativos (qué, cuánto): la piden en una pregunta.
Con el mapa así, un ejercicio deja de ser adivinar la etiqueta y pasa a ser una pregunta contestable: ¿qué me está diciendo esta palabra del sustantivo que acompaña?
Las dos contracciones que hay en castellano
Es contenido de cuarto y casi nunca se explica de dónde sale. En español solo hay dos palabras contraídas, y las dos llevan dentro el artículo el.
Al es a más el. Del es de más el. No hay ninguna más.
Y tienen una excepción que da juego: no se contraen delante de un nombre propio que empieza por artículo. Se escribe «vengo de El Escorial», no «del Escorial». Es un detalle pequeño y sirve para algo más grande: mostrar que las reglas de la lengua tienen límites y no se aplican a ciegas.
Las palabras que se acortan delante del nombre
Aquí está la dificultad real de este curso, y se corrige poco porque parece un descuido.
Algunos determinantes pierden la última sílaba cuando van delante de un sustantivo masculino: alguno pasa a algún, ninguno a ningún, primero a primer, tercero a tercer, bueno a buen.
Se dice «el primer día», no «el primero día». Y en femenino no ocurre: «la primera vez» se mantiene entera. La mayoría lo hace bien al hablar y falla al escribir, así que basta con nombrarlo para que la regla se ordene sola.
Varios seguidos delante del mismo nombre
En cuarto empiezan a aparecer frases con dos o tres determinantes encadenados: «mis dos primeros libros», «estas pocas semanas».
Merece la pena analizarlas despacio, porque cada palabra aporta lo suyo —de quién es, cuántos, en qué orden— y el sustantivo sigue siendo uno solo. Es un buen ejercicio para ver que los tipos no se excluyen entre sí.
Y hay un orden que no se puede alterar: se dice «mis dos libros» y no «dos mis libros». Nadie lo ha estudiado y todos lo respetan, que es una buena manera de enseñar que la gramática describe lo que ya sabemos hacer.
Sobre un texto de verdad
Rodear determinantes en frases sueltas se agota enseguida. Rinde más coger un párrafo de la lectura del día y buscarlos ahí.
Aparecen mezclados y en proporciones reales —muchísimos artículos, algún posesivo, muy pocos indefinidos—, y esa proporción enseña algo que ninguna lista transmite: cuáles se usan de verdad al escribir.
El determinante que no se ve
Hay frases sin ningún determinante y son perfectamente correctas: «bebo agua», «compramos pan», «tengo hambre». En cuarto conviene señalarlo, porque un alumno que ha aprendido que el sustantivo «siempre lleva» determinante se queda descolocado al encontrarse estas.
Lo que ocurre es que el sustantivo sin determinante habla de la cosa en general, no de una concreta. «Bebo agua» no dice cuál ni cuánta, y por eso funciona sin nada delante.
Compararlas ayuda: «bebo agua» frente a «bebo el agua». La segunda apunta a un vaso en particular, y esa diferencia la marca una sola palabra.
Un ejercicio que se hace hablando
Cuando la ficha se termina, el contenido admite un juego de dos minutos: decir una frase y repetirla cambiando solo el determinante.
«Quiero un libro», «quiero este libro», «quiero mi libro», «quiero tres libros», «quiero algunos libros». El sustantivo no se mueve y la frase significa algo distinto cada vez.
Es la manera más rápida de que se vea para qué sirven, que es lo que ninguna definición consigue transmitir.
Empezar por el sustantivo, no por la lista
Un ejercicio de determinantes se resuelve mucho mejor si primero se localiza el nombre. Buscar «palabras que parezcan determinantes» lleva a marcar preposiciones y adverbios; buscar el sustantivo y mirar qué le acompaña delante, no.
Ese orden —primero el nombre, luego lo que le rodea— es además el que se usará en los cursos siguientes para analizar cualquier oración. Instalarlo ahora ahorra trabajo después.
Cuando la frase no lleva ninguno
Conviene avisar de que existen frases correctas sin determinante: «bebo agua», «compramos pan». Quien ha aprendido que el sustantivo siempre lleva uno se queda descolocado al toparse con ellas.
La explicación es corta: sin nada delante, el sustantivo habla de la cosa en general y no de una concreta. Comparar «bebo agua» con «bebo el agua» lo deja claro en un segundo, y de paso muestra cuánto trabajo hace una palabra tan pequeña.
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Los determinantes — Lengua 4.º Primaria (PDF)
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Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre determinante y pronombre?
El determinante acompaña al sustantivo y el pronombre lo sustituye. En «este libro» este es determinante; en «este es mío» es pronombre. La misma palabra cambia de clase según lo que haga.
¿Cuántos tipos hay que saber en 4.º?
Los artículos, los demostrativos, los posesivos, los numerales y los indefinidos. Con reconocerlos y ver que concuerdan con el sustantivo es suficiente a esta edad.
¿Cómo se localizan en una frase?
Buscando primero los sustantivos y mirando qué palabra los precede. Casi siempre el determinante está justo delante, y ese orden facilita el análisis.
Antes de mandar más fichas: en la guía sobre cómo se organiza el refuerzo en Primaria hay una forma de ordenar el trabajo por semanas.
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