En 5.º el análisis sintáctico se convierte en el contenido que más se atraganta de Lengua. Y casi siempre por el mismo motivo: se enseña a rellenar un esquema antes de que el alumno entienda qué está buscando.
Buscar el verbo antes que nada
El orden importa y es al revés de como suele plantearse. No se busca primero el sujeto: se busca el verbo, porque es el que organiza la frase entera.
Una vez localizado, el sujeto sale con una pregunta que funciona casi siempre: ¿quién hace eso? Y lo que queda, es predicado. Planteado así, el análisis deja de ser tres huecos que rellenar y pasa a ser una secuencia con sentido.
La prueba que no falla: cambiar el número
La pregunta del «quién» se atasca en cuanto la frase se complica, y ahí hay un recurso mejor: si cambio el sujeto de singular a plural, el verbo cambia con él.
En «a Marta le gustan los perros», mucha gente diría que el sujeto es Marta. Pero si se dice «a Marta le gusta el perro», lo que ha cambiado el verbo no es Marta: son los perros. El sujeto es los perros.
Esa prueba resuelve los casos raros sin tener que explicar teoría, y funciona igual en 5.º que en Bachillerato.
El sujeto que no está escrito
En español el sujeto puede no aparecer: «Llegamos tarde» tiene sujeto —nosotros— aunque no esté puesto. Es el famoso sujeto omitido, y merece nombrarse en 5.º
Y con él hay que separar un caso que se confunde siempre: las oraciones que no tienen sujeto en absoluto. «Llueve» o «hace frío» no lo tienen ni omitido ni de ninguna manera, porque nadie hace la acción. No es que se nos haya olvidado: es que no existe.
Lo que no es una oración
Conviene decirlo pronto porque ahorra confusión: sin verbo no hay oración. «El perro grande de mi vecino» es un grupo de palabras muy largo y no es una oración; «Vino» es una palabra sola y sí lo es.
Contar oraciones en un párrafo contando verbos es un ejercicio de dos minutos que deja la idea fijada mejor que cualquier definición.
Qué trae la ficha
- Localizar el verbo de cada oración.
- Separar sujeto y predicado con la prueba del número.
- Reconocer el sujeto omitido y las oraciones sin sujeto.
- Distinguir oraciones de grupos de palabras.
- Escribir oraciones a partir de un sujeto o de un predicado dado.
Un consejo para corregir
Cuando falle, no dar el sujeto: pedir que aplique la prueba en voz alta. La mayoría de los errores se caen solos al intentar cambiar el número, y así el alumno se queda con un método en lugar de con una respuesta.
Cómo encontrar el sujeto sin fallar
El truco de preguntar «¿quién?» funciona a medias y falla justo en los casos del examen. El que no falla es el de la concordancia:
- Se pasa el verbo al plural y se mira qué palabra cambia con él.
- «El niño come manzanas» → «los niños comen». Cambia niño: ese es el sujeto.
- Manzanas sigue igual, así que no lo es, aunque esté en plural y despiste.
Y hay un caso que conviene tener previsto: el sujeto omitido. En «Comemos a las dos» no hay sujeto escrito, pero está en el verbo: somos nosotros. Decir que no tiene sujeto es el error más repetido de 5.º.
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Descargar PDFPreguntas frecuentes
¿Qué se busca primero en una oración?
El verbo, no el sujeto. El verbo organiza la frase entera, y una vez localizado el sujeto sale preguntando quién hace eso.
¿Y si la pregunta del «quién» falla?
Se usa la prueba del número: al pasar el sujeto a plural, el verbo cambia con él. En «a Marta le gustan los perros» el sujeto es los perros.
¿Todas las oraciones tienen sujeto?
No. «Llueve» o «hace frío» no tienen sujeto de ninguna clase, y eso es distinto del sujeto omitido de «llegamos tarde».
¿Cuándo un grupo de palabras es una oración?
Cuando tiene verbo. «El perro grande de mi vecino» no lo es; «vino», con una sola palabra, sí.
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