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Multiplicaciones y divisiones 4.º: fichas para imprimir

Multiplicaciones y divisiones 4.º: fichas para imprimir
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En este cuaderno de multiplicaciones y divisiones para 4.º de Primaria las dos operaciones van juntas y no por comodidad: son la misma relación leída en dos direcciones. Separarlas, que es lo habitual, hace que muchos alumnos aprendan a dividir como un procedimiento nuevo cuando en realidad ya tenían casi todo lo necesario.

Si las multiplicaciones se han atascado y no es cosa de un mal día, en la guía de refuerzo en Primaria hay cuatro señales concretas para distinguir un bache pasajero de algo que necesita más tiempo.

Dividir es preguntarle a la multiplicación

Cuando alguien calcula 56 : 7 lo que hace su cabeza es buscar qué número multiplicado por 7 da 56. Si esa conexión está clara, dividir es rápido; si no lo está, cada división se convierte en un tanteo agotador.

Por eso las primeras páginas presentan las operaciones emparejadas: al lado de 8 × 6 aparece 48 : 6. No es relleno, es la manera de que la relación se vuelva automática en lugar de tener que deducirla cada vez.

Contenido del cuaderno

Siete bloques que van de lo automático a lo razonado:

  • Parejas de multiplicación y división con el mismo trío de números.
  • Multiplicaciones por una y por dos cifras, con la colocación marcada.
  • Divisiones exactas por una cifra.
  • Divisiones con resto, y qué significa ese resto en cada contexto.
  • Divisiones por dos cifras, con el tanteo guiado.
  • Multiplicar y dividir por 10, 100 y 1.000.
  • Problemas de reparto y de agrupamiento, que se resuelven igual pero no se piensan igual.

El punto exacto donde se rompe la división

La división larga falla casi siempre en el mismo sitio: al bajar la cifra siguiente. El alumno estima bien el primer cociente, multiplica, resta, y ahí se pierde, o baja dos cifras, o se olvida de escribir el cero cuando el nuevo dividendo parcial es menor que el divisor.

Ese cero omitido es tan frecuente que conviene mirarlo antes que ninguna otra cosa: si el cociente tiene menos cifras de las que debería, casi seguro es eso y no un problema de tablas.

Las tablas no se saben: se recuperan

En 4.º ya no basta con haber memorizado las tablas; hay que poder acceder a ellas en menos de dos segundos, porque la división larga exige mantener a la vez el cociente parcial, la resta y la cifra que baja. Si recuperar 7 × 8 cuesta cinco segundos y un esfuerzo consciente, la memoria de trabajo se agota antes de terminar la operación.

Esto explica una escena muy típica: un niño que se sabe las tablas y aun así no consigue dividir. No es contradictorio, es una cuestión de velocidad de acceso, y se entrena aparte con el juego de las tablas de multiplicar.

Cómo repartir el cuaderno en la semana

Funciona bien a razón de una página por sesión, cuatro sesiones semanales, dejando siempre la última de la semana para repetir la que peor haya salido. Repetir la que ya salió bien reconforta pero no enseña nada nuevo.

Un detalle que cambia mucho el rendimiento: corregir en el momento, no al terminar la hoja. Diez divisiones seguidas mal hechas consolidan el error; una corregida a tiempo lo evita.

Si la parte de multiplicar todavía no está firme, conviene empezar por las fichas del curso anterior antes de entrar aquí. Y para verlo todo en contexto, la sección de 4.º de Primaria reúne el resto de material del nivel.

Multiplicación y división son la misma relación

Si 6 × 7 son 42, entonces 42 : 7 son 6 y 42 : 6 son 7. Una sola tabla aprendida bien da tres operaciones, y esa idea ahorra la mitad del trabajo del curso.

Muchos alumnos de cuarto se saben las tablas hacia adelante y no hacia atrás. Preguntan «seis por siete» y responden al momento; preguntan «por cuánto multiplico siete para llegar a cuarenta y dos» y se quedan callados. Es la misma información, y solo tienen abierta una de las dos puertas.

El ejercicio que la abre es la familia de operaciones: dados tres números —6, 7 y 42— escribir las cuatro operaciones que los relacionan, dos multiplicaciones y dos divisiones. Diez familias al día durante dos semanas cambian por completo la soltura con las divisiones, sin haber practicado ni una división larga.

La tabla que de verdad hay que asegurar

No son las diez tablas: son unos veinte productos concretos. Los del 0, del 1, del 2, del 5 y del 10 salen solos. Los cuadrados —4×4, 6×6, 7×7, 8×8— se aprenden rápido porque tienen ritmo propio.

Lo que queda son los verdaderamente difíciles, y casi siempre los mismos: 6×7, 6×8, 7×8, 7×9, 8×9. Cinco productos.

Es muchísimo más eficaz atacar esos cinco durante una semana que repasar las diez tablas enteras un mes. Y además es motivador, porque el alumno ve que lo que le falta cabe en una tarjeta.

El fallo silencioso: no saber cuál de las dos usar

En un problema, el alumno de cuarto suele saber calcular y no saber qué calcular. Ante un enunciado, prueba con la operación que ha practicado esa semana.

La pregunta que lo ordena es de sentido y no de matemáticas: ¿el resultado va a ser mayor o menor que lo que tenía? Si al terminar habrá más, es multiplicar. Si habrá menos porque se reparte o se agrupa, es dividir.

Y hay un ejercicio que rinde más que resolver problemas: dar el enunciado sin números y pedir solo qué operación haría. Sin cifras delante no se puede calcular por inercia, y el alumno se ve obligado a entender la situación. Se hacen diez en cinco minutos.

Cómo repartir el trabajo del cuaderno

Un consejo que evita el abandono a la tercera página: no se hace seguido. Funciona mucho mejor una página al día durante tres semanas que cinco un sábado.

Y conviene alternar: un día cálculo, otro día problemas. El cálculo seguido cansa y los problemas seguidos frustran; mezclados, cada uno descansa del otro y el niño mantiene la sensación de avanzar.

La comprobación de que va bien no es cuántas páginas lleva hechas, sino cuánto tarda en una operación que la primera semana le costaba pararse a pensar.

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Dudas que suelen surgir

¿Cuándo se empiezan las divisiones por dos cifras en 4.º de Primaria?

Se introducen en la segunda mitad del curso, una vez que la división por una cifra sale sin errores de colocación. Adelantarlas suele salir caro: el tanteo por dos cifras exige tener automatizado todo lo anterior.

Se equivoca solo al bajar cifras, ¿qué hago?

Usar papel cuadriculado y una cifra por casilla resuelve buena parte de estos fallos. Mucho de lo que parece un error de cálculo es en realidad un error de colocación en el espacio.

¿Hay que exigir la prueba de la división?

Al principio sí, porque enseña que el resto siempre es menor que el divisor y da una forma de detectar errores sin ayuda. Cuando las divisiones salen limpias de forma sistemática, se puede dejar de pedir.

Juega con las tablas

Antes de multiplicar por dos cifras conviene tener la tabla suelta, porque cada operación larga la usa varias veces. El juego la repasa en doce rondas cronometradas, con las preguntas mezcladas y sin repetir.

Jugar a las tablas

Preguntas frecuentes

¿Por qué van juntas la multiplicación y la división?

Porque son la misma relación leída en dos direcciones. Si 8 × 7 son 56, entonces 56 : 7 son 8, y quien tiene esa idea clara no necesita aprender a dividir como si fuera un procedimiento nuevo. Separarlas, que es lo habitual, obliga a empezar de cero algo que ya estaba casi hecho.

¿Qué hago si el resto le sale mayor que el divisor?

No hace falta repetir la división entera: es la señal de que el cociente se ha quedado corto y hay que subirlo una unidad. Es la única comprobación que un alumno de 4.º puede hacer solo, sin preguntar a nadie, y conviene enseñarla antes que ninguna otra.

¿Por qué se desplaza la segunda fila al multiplicar?

Porque no estás multiplicando por unidades sino por decenas. En 345 × 24, la segunda fila es 345 × 20, y todo lo multiplicado por veinte acaba en cero: ese cero es el hueco que se ve. Escribir el cero en lugar de dejar el hueco es igual de correcto y muchos alumnos lo entienden mejor así.

¿Sirve para repasar en verano o solo durante el curso?

Sirve para las dos cosas, y en verano especialmente, porque estas dos operaciones son de las que más se oxidan con dos meses sin usarlas. Bastan dos o tres sesiones cortas por semana para que en septiembre no haya que volver a explicarlas.

Cuando hace falta una visión de conjunto, en el índice de recursos educativos se ve el catálogo por curso y área.

Maestro Mateo
Escrito por
Maestro de Educación Primaria con la especialidad de Inglés y más de quince años de aula. En Refuerzo Educativo se ocupa del material de idiomas y de la parte de evaluación: pruebas iniciales, solucionarios y hojas de registro.

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