En La cafetería de la plaza el alumno atiende la barra de una cafetería. Entra un cliente, pide un batido de fresa grande y sin pajita o una tostada con tomate, y hay que prepararlo siguiendo la receta paso a paso. Es un juego para trabajar las funciones ejecutivas en una situación de la vida real: recordar un pedido, planificar los pasos, fijarse en los detalles y frenar cuando algo no cuadra. Gratis, sin registro y en móvil, tableta u ordenador.
Cómo se juega
- Primero se elige quién atiende la barra (hay seis personajes) y el nivel.
- Llega un cliente y hace su pedido en un bocadillo. Con el botón «Escuchar» se oye en voz alta.
- Se prepara tocando recipientes, ingredientes y máquinas en el orden de la receta: primero el vaso, después la leche, la fruta, la batidora…
- Con «Servir» se entrega. Si está bien, el cliente sonríe y paga; si no, el juego explica qué ha fallado: un ingrediente que falta o sobra, el orden o un detalle del pedido.
- Cada día tiene varios clientes. Si se atiende bien a la mayoría, se abre el día siguiente. Las estrellas y el dinero de la caja se guardan en el dispositivo.
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Cuatro niveles
- Adaptado: tres clientes al día y recetas de tres pasos. La receta y el pedido están siempre a la vista, el pedido se lee en voz alta y el botón que toca brilla. Si se toca otro, no cuenta como fallo: el juego indica cuál es el paso que toca.
- Fácil: la receta y el pedido siguen a la vista y no hay reloj. A partir del día 3 algunos clientes piden «grande», «con hielo» o «para llevar».
- Normal: el pedido se tapa a los ocho segundos y hay que recordarlo. Volver a verlo cuesta una estrella. Llegan pedidos como «sin azúcar» o «con miel en vez de azúcar», y los clientes tienen prisa.
- Difícil: el pedido se tapa a los cinco segundos y la receta hay que buscarla en el recetario. Hay clientes alérgicos a la leche de vaca, alguno cambia de idea a mitad de preparación y, al terminar, hay que cobrar y dar el cambio correcto.
Qué funciones ejecutivas trabaja
- Memoria de trabajo: mantener el pedido en la cabeza cuando el bocadillo se tapa.
- Planificación y secuenciación: seguir los pasos en orden. Si la batidora va antes que la fruta, el batido sale mal.
- Atención al detalle: «grande», «sin pajita» o «para llevar» cambian lo que hay que hacer.
- Inhibición: cuando un cliente es alérgico a la leche, hay que frenar el gesto automático y elegir la leche de avena.
- Flexibilidad cognitiva: adaptarse cuando el cliente dice «¡Perdona! Mejor de mermelada».
- Gestión del tiempo: en los niveles normal y difícil la barra de paciencia baja. Si se tarda mucho, el cliente se va.
- Cálculo en contexto: cobrar y dar el cambio con euros, como en una tienda de verdad.
Todo pasa en una situación cotidiana. Por eso es útil para trasladar a la vida diaria lo que se entrena con fichas de atención y funciones ejecutivas: seguir instrucciones, no saltarse pasos y comprobar antes de entregar.
Para el alumnado con TDAH, TEA o dificultades de atención
El nivel adaptado está pensado para el alumnado que necesita más apoyo. Tiene pictogramas en cada paso, voz automática, el siguiente paso marcado, pocas opciones a la vista y ninguna prisa. Los errores no restan, así que la experiencia es siempre de éxito. Desde ahí se puede subir de nivel poco a poco, retirando ayudas, que es como se construye la autonomía.
Para el alumnado con TDAH funciona bien empezar por el nivel fácil: la receta está a la vista y el reto es no saltarse ningún paso. Para el alumnado con TEA, el nivel adaptado ofrece una rutina previsible y una situación social sencilla: saludar, escuchar el pedido y entregar.
Ideas para usarlo en clase
- En la pizarra digital: un alumno lee el pedido en voz alta, otro dicta los pasos y un tercero los toca. Cada pedido es una pequeña tarea cooperativa.
- Pensar en voz alta: antes de tocar nada, se dice la receta completa («vaso, leche, fresas, batidora, pajita»). Es una forma muy útil de entrenar la planificación.
- Del juego a la cocina: el zumo, el yogur con fresas o la tostada con tomate se pueden preparar de verdad en una actividad de vida diaria, siguiendo la misma receta.
- Matemáticas con sentido: en el nivel difícil, cobrar y dar el cambio enlaza con el trabajo con dinero y decimales.
Si os gusta este tipo de retos, probad también Encaja las piezas, el sudoku para niños y la tanda de penaltis. Todos los demás juegos están en Juegos educativos.
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Preguntas frecuentes
¿Para qué edad es el juego de la cafetería?
El nivel adaptado y el fácil sirven desde 1.º de Primaria, con un adulto que lea al principio si hace falta. El normal encaja de 3.º a 6.º, y el difícil es un buen reto en 5.º, 6.º y ESO, sobre todo por el cobro con cambio.
¿Se guarda el progreso?
Sí, en el propio dispositivo: los días superados, las estrellas, el personaje elegido y el dinero de la caja. No hace falta registrarse.
¿Por qué me dice que el orden no es correcto si he puesto todos los ingredientes?
Porque en la cafetería, como en la cocina, el orden importa: la tostada se tuesta antes de poner el tomate y la fruta va antes de la batidora. Sigue la receta paso a paso.
¿Hay que leer mucho?
En el nivel adaptado el pedido se lee en voz alta y cada paso tiene su dibujo. En los demás niveles los pedidos son frases cortas y siempre se pueden escuchar.
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