Esta ficha del peso y la balanza para 2.º de Primaria empieza por deshacer una confusión que a los siete años es casi universal: creer que lo grande pesa más. Basta un globo hinchado y una piedra pequeña para verla caer, y a partir de ahí el tema tiene sentido, porque aparece la razón de que exista la balanza. Seis páginas listas para imprimir, gratis y con todas las respuestas.
Solucionario
Incluye las respuestas y algún comentario sobre las que se fallan más. La del kilo de plumas conviene leerla antes de corregir: fallarla no indica nada malo, la trampa está en la pregunta.
El globo y la piedra
Los ojos contestan a una pregunta —cuál es más grande— y hacen creer que han contestado a otra. Son dos cuestiones distintas y a esta edad se mezclan continuamente.
La ficha las separa desde el principio con parejas que se resuelven en un segundo: una pluma y un martillo, un melón y una uva, un globo y una piedra. Cuando el tamaño y el peso van en direcciones contrarias, la idea se cae sola.
La balanza compara, la báscula mide
Es una distinción que casi nunca se explica y que aclara mucho. La balanza de platillos no dice cuánto pesa nada: dice cuál de los dos pesa más, o si están igualados. Para saber los kilos exactos hace falta una báscula con números.
Puesto así, el alumno entiende para qué sirve cada aparato y por qué en el supermercado hay una cosa y no la otra. Y de paso aprende a leer la balanza sin dudar: baja el platillo del más pesado, sube el del más ligero.
Tener un kilo en la mano
La estimación es la parte que de verdad se usa fuera del colegio, y se entrena con un truco físico: coger un paquete de un kilo con una mano y el objeto con la otra. Si parece más ligero, pesa menos de un kilo; si hunde la mano, pesa más.
No es exacto y no pretende serlo, pero acierta muchísimo más que mirar el tamaño. Con unas cuantas repeticiones, el niño acaba teniendo el kilo guardado en la memoria de la mano, que es como lo tenemos los adultos.
Se trabajan también el medio kilo y el cuarto de kilo, en la misma línea que el litro, medio y cuarto, y el curso siguiente lo retoma el kilo de 3.º.
Una balanza con una percha
El reto propone montar una balanza casera colgando dos bolsas de una percha, o apoyando una regla sobre un lápiz. Funciona sorprendentemente bien para comparar y deja clarísimo lo que la balanza sabe hacer y lo que no.
Hay después un paseo por el supermercado leyendo etiquetas, buscando algo de menos de medio kilo, algo de un kilo justo y algo de más de dos. Es donde el contenido deja de ser escolar.
Y al final, la pregunta clásica: qué pesa más, un kilo de plumas o un kilo de piedras. Pesan igual, claro. Lo que cambia es el sitio que ocupan, y decirlo así cierra el tema justo por donde se abrió: el tamaño y el peso son cosas distintas.
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El peso y la balanza — Matemáticas 2.º (PDF)
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Descargar PDFSe imprime en A4 y no necesita más material que una balanza improvisada. En la misma línea de medida están las medidas de longitud de 2.º, y el área completa en Matemáticas.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se enseña el peso y la balanza en 2.º de Primaria?
Comparando objetos conocidos antes de hablar de números, y separando desde el principio tamaño de peso. El kilo llega después, como referencia para estimar.
¿Qué diferencia hay entre balanza y báscula?
La balanza compara dos objetos y dice cuál pesa más. La báscula da el peso en kilos y gramos. Son dos aparatos con trabajos distintos.
¿Cuánto es medio kilo y cuánto un cuarto?
Medio kilo es la mitad de un kilo y un cuarto es la mitad de medio. Un litro de agua pesa aproximadamente un kilo, y sirve muy bien como referencia en casa.
¿Qué pesa más, un kilo de plumas o uno de piedras?
Pesan lo mismo: un kilo. Cambia el volumen, no el peso. Es la pregunta con la que se cierra la ficha y resume todo el contenido.
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