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Portada de las actividades para TEA: cuatro pasos numerados de una rutina en orden

TEA: rutinas, emociones y lenguaje figurado

Autismo y comunicación

Tres actividades para anticipar el día, deducir cómo se siente alguien por lo que le pasa y entender esas frases que no significan lo que dicen.

Ordena la rutina

Toca los pasos en el orden en que pasan de verdad. Uno detrás de otro.

Rutina: 0/6

¿Cómo se siente?

Lee lo que le pasa y elige cómo se siente. No hay caras: hay que pensarlo desde la situación.

Ronda: 0/10Aciertos: 0

¿Qué quiere decir?

Frases que no significan lo que dicen. Elige lo que quieren decir de verdad.

Ronda: 0/10Aciertos: 0

Refuerzo Educativo — materiales inclusivos gratis. Creado por Maestra Matilda y Maestro Mateo.

Anticipar, entender al otro y descifrar lo que no se dice

Buscar actividades para alumnado con TEA suele llevar a montones de pictogramas. Los pictogramas son una herramienta excelente, pero son el soporte, no el contenido. Lo que de verdad hay que practicar es otra cosa: saber qué viene después, deducir cómo se siente alguien por lo que le ha pasado y entender frases que no significan lo que dicen.

Las tres actividades de esta página trabajan esas tres cosas. Sirven para alumnado con trastorno del espectro autista, y también para niños con trastorno del lenguaje, con dificultades de comprensión y para quien está aprendiendo español, porque el obstáculo es parecido.

Secuenciar el día: la anticipación reduce la ansiedad

Buena parte del malestar en TEA viene de la incertidumbre. Saber el orden de lo que va a pasar no es una comodidad: es lo que permite estar tranquilo. Por eso las rutinas visuales funcionan tan bien y por eso conviene practicarlas también como tarea, no solo como cartel en la pared.

Ordena la rutina presenta cuatro pasos desordenados de una secuencia cotidiana —levantarse, lavarse los dientes, preparar un bocadillo— y hay que tocarlos en el orden real. Al fallar no se pierde la ronda: se avisa de que ese paso viene más tarde y se sigue, porque el objetivo es construir la secuencia, no examinarla.

Emociones sin caritas

Aquí hay una decisión que merece explicación. Casi todo el material de emociones enseña caras dibujadas y pide nombrarlas. Reconocer una cara prototípica es relativamente fácil; lo difícil —y lo que de verdad hace falta en el patio— es inferir el estado emocional a partir de la situación, sin cara delante.

Por eso ¿Cómo se siente? no tiene ilustraciones. Da el contexto —«A Nora no la han invitado al cumpleaños de su amiga»— y pide elegir la emoción. Es más exigente y es lo que se transfiere a la vida real. Las opciones incluyen emociones cercanas entre sí para que haya que pensar, no descartar por absurdo.

Un matiz sobre el vocabulario emocional

Aparecen «avergonzado», «nervioso», «orgulloso» y «agradecido» además de las cuatro básicas. Ampliar el vocabulario emocional tiene un efecto documentado: nombrar con precisión lo que uno siente ayuda a regularlo. Si el único adjetivo disponible es «mal», todo lo que va mal se parece demasiado.

El lenguaje figurado, tomado al pie de la letra

«Se me ha ido el santo al cielo», «me ha costado un ojo de la cara», «es pan comido». El español está lleno de expresiones que un oyente literal entiende exactamente como suenan, y eso produce desde confusión hasta angustia real. En ¿Qué quiere decir? se ofrecen tres interpretaciones: la correcta y dos literales que son las que uno construiría si no conociera la expresión.

No es un juego de vocabulario: es dar acceso a un código que el resto del grupo maneja sin haberlo estudiado.

Lo que hace que un material sea accesible

  • Una idea por frase y orden directo: sujeto, verbo y complemento.
  • Vocabulario cotidiano, sin metáforas salvo cuando la metáfora es el contenido.
  • Estructura repetitiva: que todas las rondas funcionen igual, para que el esfuerzo vaya a la tarea y no a entender la tarea.
  • Nada de tiempo límite. La prisa no aporta información sobre la comprensión.

Preguntas frecuentes

¿Estas actividades para TEA valen en cualquier nivel del espectro?

Requieren lectura, así que encajan con alumnado que ya lee frases. Para quien no lee todavía, el mismo trabajo se hace mejor con apoyo visual y con un adulto leyendo en voz alta; las secuencias de rutina funcionan igual leídas por otro.

¿Por qué no hay pictogramas?

Porque el material con pictogramas ya está muy bien cubierto en las fichas imprimibles de inclusión y porque estas tres actividades trabajan justo el paso siguiente: entender sin el apoyo visual delante.

¿Sirven para trabajar habilidades sociales?

Son una parte. Reconocer emociones ajenas y entender el lenguaje figurado son requisitos de la interacción, pero la interacción se practica interactuando. Esto prepara el terreno y va bien como conversación: preguntar «¿y a ti cuándo te ha pasado algo así?» después de cada caso multiplica el valor de la actividad.

Otras necesidades

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Actividades TEA, una por objetivo

Cada una de estas seis fichas trabaja un objetivo distinto y se puede usar sola, sin seguir un orden. Todas tienen el mismo formato estable: orientaciones para el adulto, ocho actividades, un reto para llevar a la semana, hoja de registro de siete puntos y solucionario razonado.

  • La agenda visual del día: construirla, tacharla y colocar dentro los cambios.
  • Historias sociales: escribir el guion de una situación en primera persona y con salida.
  • Pedir ayuda y decir que no entiendo: la frase exacta, a quién y en qué momento.
  • Qué me molesta y qué me calma: perfil sensorial y plan de calma propio.
  • Cuando el plan cambia: plan B, escala de cambios y qué hacer durante la espera.
  • Esperar el turno y conversar: abrir, escuchar, preguntar de vuelta y cerrar.
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