Un estereotipo es una idea general sobre cómo es o cómo debe ser un grupo entero de personas. Casi nunca es una mentira evidente, y por eso funciona. Esta ficha de 5.º y 6.º de Primaria no dice qué hay que pensar: enseña a distinguir un dato de una opinión y a mirar de dónde salen las ideas que uno ya tiene.
Dato, debate y lo que no es opinable
La ficha separa tres planos y no los mezcla. Lo que es dato: comprobable y citable. Lo que es debate abierto: asuntos sobre los que hay posiciones distintas entre gente razonable y que no corresponde zanjar en un aula de Primaria. Y lo que no es opinable: cómo se tratan los alumnos entre sí.
Esa separación es lo que permite trabajar el tema sin convertirlo en una consigna. Un alumno de 6.º detecta enseguida cuándo se le está diciendo qué debe opinar, y la reacción habitual es cerrarse.
Un dato que sorprende de verdad
En España, el porcentaje de mujeres en Ingeniería Informática ronda hoy el 15-17 %. En los años ochenta era bastante mayor, alrededor del 30 %. Es decir: ha bajado, no subido.
La pregunta que abre la ficha a partir de ahí es buena precisamente porque no tiene respuesta obvia: si fuera cuestión de capacidad, ¿tendría sentido que el porcentaje bajara con el tiempo? Ahí es donde los alumnos empiezan a proponer explicaciones y a discutirlas entre ellos.
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Estereotipos y convivencia — Ficha 5.º y 6.º (PDF)
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La misma conducta, dos palabras
Uno de los ejercicios pide emparejar: un chico que da órdenes suele describirse como líder o seguro de sí mismo; una chica que hace exactamente lo mismo, como mandona. La conducta es idéntica y la palabra cambia.
Funciona mejor que cualquier explicación teórica porque los alumnos reconocen las dos palabras al instante, las han oído y las han usado. Y a partir de ahí la pregunta «¿te parece justo?» ya no es retórica.
Contar antes de concluir
El reto final es el corazón de la ficha: durante una semana, elegir algo medible —quién habla más en clase, quién ocupa el centro del patio, quién recoge el material— y apuntarlo cada día sin decírselo a nadie.
Al final, los números pueden confirmar lo que el alumno pensaba o pueden desmentirlo, y las dos cosas son un buen resultado. Contar es lo que distingue una impresión de un dato, y lo que se está enseñando es el método, no la conclusión.
Qué se evalúa aquí, y qué no
No se evalúa lo que un alumno opina. Se evalúa si distingue un dato de una opinión, si cita de dónde ha sacado una información, si observa antes de concluir y si puede discrepar de un compañero sin descalificarlo.
Ese último criterio es el más valioso de toda la ficha y sirve mucho más allá de esta materia. Discrepar sin descalificar es una habilidad que se entrena, y una clase donde todos repiten la misma frase no la ha entrenado; una donde discuten citando datos, sí. Merece la pena decirlo en voz alta al empezar, porque cambia lo que los alumnos creen que se espera de ellos.
Preguntas frecuentes
¿Esta ficha dice a los alumnos qué tienen que pensar?
No, y está escrita expresamente para no hacerlo. Trabaja con datos comprobables y preguntas abiertas, y reconoce que sobre varios de estos asuntos existe debate público legítimo.
¿Qué se considera no opinable?
El trato entre compañeros: insultar por el aspecto, excluir de un juego, reírse de lo que a alguien le gusta, tocar a quien no quiere o difundir una foto ajena. Las dos últimas pueden tener además consecuencias legales.
¿Cómo se evalúa algo así?
Por el método y no por la conclusión. Los criterios de la ficha miran si distingue dato de opinión, si observa antes de concluir y si es capaz de discrepar de un compañero sin descalificarlo.
Sigue en igualdad y coeducación, con el debate de 5.º y 6.º y con buscar información en internet.
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