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Ejercicios de respiración para niños: ficha de 1.º y 2.º

Portada de la ficha Ejercicios de respiración para niños de refuerzoeducativo.es
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Cuando un niño de seis o siete años se enfada, el cuerpo se le adelanta: el corazón se acelera, la respiración se acorta y los músculos se aprietan antes de que pueda pensar nada. Estos ejercicios de respiración para niños trabajan sobre la única de esas tres cosas que puede controlar voluntariamente, y por eso son el punto de entrada natural a la educación emocional a esta edad.

Por qué la respiración y no otra cosa

Pedirle a un niño enfadado que se calme no funciona, entre otras razones porque «calmarse» no describe ninguna acción concreta. Soltar el aire despacio contando hasta cuatro, en cambio, es algo que se puede hacer, se puede practicar y se puede comprobar.

Hay además un motivo fisiológico sencillo de explicar: cuando la salida del aire dura más que la entrada, el ritmo cardíaco baja. No hace falta contárselo así al niño, pero sí conviene que el adulto lo sepa, porque explica por qué en todos los ejercicios de la ficha soltar dura más que coger.

Los cinco ejercicios de la ficha

Empieza por la flor y la vela, que es el más conocido y el que mejor funciona a esta edad porque se apoya en dos gestos que el niño ya conoce. Sigue con la respiración contada, el peluche sobre la barriga —para que vea el movimiento y no solo lo sienta—, y la tensión y relajación por partes del cuerpo.

Cierra con un termómetro del uno al diez que se colorea antes y después. Ese registro es lo que convierte el ejercicio en aprendizaje: sin él, el niño respira porque se lo mandan; con él, comprueba que algo cambia.

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Ejercicios de respiración para niños: ficha de 1.º y 2.º

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El error más común: usarlo solo en las crisis

Estos ejercicios se practican cuando el niño está tranquilo, no en mitad de un enfado. Igual que no se aprende a nadar cayéndose al agua, no se aprende a respirar despacio estando ya desbordado.

Si la respiración aparece únicamente en los momentos malos, acaba asociada al castigo y el niño la rechaza. Dos minutos al acostarse, todos los días, valen mucho más que un intento heroico en plena rabieta.

Un aviso que conviene leer

Esto ayuda con los nervios y los enfados del día a día, y no es otra cosa. No es un tratamiento y no sustituye la ayuda de un profesional. Si el niño tiene miedos que le impiden hacer vida normal, un malestar que dura semanas, dolores frecuentes sin causa o rechazo a ir al colegio, lo que corresponde es hablarlo con el tutor y con el pediatra.

El rincón de la calma, y cómo no estropearlo

Muchas aulas y muchas casas tienen ya un rincón de la calma: un sitio con cojines al que el niño puede ir cuando lo necesita. Funciona muy bien mientras siga siendo voluntario. En cuanto se usa como «vete al rincón a pensar», se convierte en la silla de pensar de toda la vida y el niño deja de ir por su cuenta.

La prueba es sencilla: si alguna vez va sin que nadie se lo diga, el rincón está funcionando. Si solo va mandado, se ha convertido en un castigo con cojines y conviene rehacerlo desde cero, cambiándolo de sitio y dejando que sea él quien lo prepare.

Preguntas frecuentes

¿Sirven los ejercicios de respiración para niños de 6 años?

Sí, siempre que sean concretos y cortos. A esta edad funcionan los que se apoyan en una imagen —oler una flor, apagar una vela— y no los que piden concentrarse en abstracto durante varios minutos.

¿Cuánto tarda en notarse algo?

El efecto inmediato sobre la activación se nota en la misma sesión y suele sorprenderles. Que recurra a la respiración por su cuenta, sin que nadie se lo recuerde, es otra cosa y puede llevar meses.

¿Se puede hacer en clase con todo el grupo?

Funciona muy bien como rutina de entrada después del recreo, con dos minutos bastan. En grupo conviene evitar la parte del termómetro en voz alta: el registro es personal y comentarlo delante de todos inhibe.

Tienes más material en la sección de educación emocional, en el termómetro emocional y en Inclusión.

Maestra Matilda
Escrito por
Maestra de Educación Primaria con más de veinte años de aula, sobre todo en el primer ciclo. En Refuerzo Educativo escribe las fichas de Lengua, las lecturas comprensivas y el material de inclusión.

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