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Juego de encontrar el diferente para Infantil

Juegos para Infantil

Para 3 a 5 años. No hace falta saber leer: el juego dice en voz alta lo que hay que hacer.

Cuatro dibujos, y uno que no encaja. En este juego de encontrar el diferente la voz explica qué hay que hacer y el niño toca el que sobra: un gato entre perros, un plátano entre manzanas, un cactus entre flores. Ocho rondas, para 3 a 5 años y sin necesidad de leer.

Discriminar es lo que después permite leer

Encontrar el intruso parece un juego de observación y es bastante más: obliga a fijar un criterio y aplicarlo a todos los elementos. El niño no busca «el raro», busca en qué se parecen tres y en qué falla el cuarto.

Esa habilidad es exactamente la que necesitará para no confundir la b con la d, o el 6 con el 9. La discriminación visual fina se entrena antes con dibujos que con letras, porque el error no tiene coste y se puede repetir sin frustración.

La pregunta que convierte el juego en aprendizaje

Cuando acierte, pregúntale por qué. No para comprobar, sino porque poner en palabras el criterio es lo que lo fija: «porque los demás son perros y ese es un gato». Un niño de tres años dirá algo más simple —«ese hace miau»— y vale igual.

Cuando falle, no digas cuál era. Pregúntale qué tienen en común los otros tres. Casi siempre lo resuelve solo con esa pista.

Grupos fáciles y grupos difíciles

La dificultad no está en el número de dibujos, sino en cuánto se parece el intruso. Un cactus entre flores es fácil porque casi todo cambia. Un autobús entre coches es más difícil: los dos son vehículos, tienen ruedas y van por la carretera, y hay que fijarse en el tamaño y la forma.

Si el niño resuelve los fáciles pero se atasca en los parecidos, no es un problema de atención: es que todavía compara por categoría general y no por detalle. Se resuelve con tiempo y con juegos, no con explicaciones.

Sin pantalla, con lo que haya en casa

Tres tenedores y una cuchara. Tres calcetines iguales y uno distinto. Tres piezas rojas y una azul. Se monta en diez segundos encima de la mesa y permite algo que la pantalla no permite: que el niño prepare él la serie para que la resuelva el adulto, que es cuando de verdad se ve si ha entendido la regla.

En papel, la ficha de igual y diferente trabaja lo mismo con lápiz.

Una variante que sube la dificultad sin cambiar el juego

Cuando los grupos se le quedan fáciles, hay una vuelta de tuerca que no requiere nada nuevo: pedirle que encuentre dos maneras distintas de que un dibujo sea el intruso. En un grupo con tres coches rojos y un autobús azul, el que sobra puede serlo por el color o por el tipo de vehículo.

Ese ejercicio rompe la idea de que hay una única respuesta correcta, que es una de las cosas más útiles que puede llevarse un niño de Infantil. Y prepara la clasificación por dos criterios a la vez, que es lo que se le pedirá en 1.º de Primaria cuando empiece a ordenar por forma y color al mismo tiempo.

Preguntas frecuentes

¿Para qué sirve el juego de encontrar el diferente?

Para entrenar la discriminación visual y la capacidad de fijar un criterio de comparación. Es una de las bases de la lectura y del cálculo, y se trabaja mejor con imágenes que con símbolos.

¿Desde qué edad se puede jugar?

Desde los tres años con series de elementos muy distintos. Hacia los cuatro y cinco ya resuelven los grupos donde el intruso se parece bastante a los demás.

¿Cuánto rato conviene jugar?

Una partida de ocho rondas es suficiente. A esta edad la atención sostenida ronda los diez o quince minutos, y es mejor parar con ganas que agotar el juego.

Continúa con el juego de las formas o vuelve a los juegos de Infantil.

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