La pregunta de cuánto deben durar los deberes tiene una respuesta bastante concreta, y no es la que se aplica en la mayoría de las casas españolas. Aquí está el dato, de dónde sale y qué hacer cuando la tarde se convierte en una batalla.
Diez minutos por curso
La referencia más usada la formuló Harris Cooper, de la Universidad de Duke: diez minutos diarios por cada curso. En 1.º de Primaria, diez minutos. En 3.º, treinta. En 6.º, una hora, y ahí está el techo.
Ese tiempo incluye todo: lo que manda cada asignatura, el estudio y la lectura si la piden. No es el tiempo por materia, es el total de la tarde.
Lo que dicen los datos sobre su utilidad
Aquí viene lo incómodo. El metaánalisis del propio Cooper encuentra una correlación moderada entre deberes y resultados en Secundaria, y ninguna en Primaria.
También encuentra que superar las dos horas diarias resulta contraproducente, y que la participación de los padres haciendo los deberes empeora los resultados en lugar de mejorarlos.
España está entre los países cuyos alumnos dedican más tiempo a los deberes y, comparativamente, obtiene resultados bajos. Eso no demuestra que los deberes sean la causa, pero sí desmonta la idea de que más tiempo signifique más aprendizaje.
Entonces, ¿hay que hacerlos?
Sí, por dos motivos que no tienen que ver con la nota. El primero es el hábito: sentarse cada tarde a la misma hora durante veinte minutos construye una rutina que en Secundaria ya no da tiempo a construir.
El segundo es la información. Los deberes enseñan a la familia dónde está el problema, y a menudo esa es su única función útil: descubrir que sigue contando con los dedos o que no entiende los enunciados.
Cuando se pasan del tiempo, tres cosas que hacer
Parar igualmente. Si el tiempo se acaba y quedan ejercicios, se para. Se anota en la agenda hasta dónde ha llegado y se avisa al tutor. Alargar hasta terminar convierte cada tarde en un castigo y no mejora nada.
Mirar por qué. No es lo mismo tardar el doble porque no entiende que porque se distrae. Lo primero es un problema de nivel y hay que contarlo en el colegio; lo segundo se arregla quitando la pantalla de la mesa y partiendo la tarea en dos.
Hablar con el tutor sin rodeos. Un maestro casi nunca sabe cuánto tarda cada niño en casa. Decirle que la tarea de veinte minutos se está comiendo hora y media es información útil, no una queja.
Lo que no conviene hacer
Sentarse al lado a corregir cada ejercicio sobre la marcha. Un deber lleno de errores es información valiosa para el maestro; un deber perfecto hecho entre los dos no le dice nada a nadie.
La forma útil de ayudar es estar cerca y disponible, no encima. Si pregunta, se le devuelve la pregunta: qué te piden, qué datos tienes, por dónde empezarías.
Para seguir leyendo
- Técnicas de estudio para Primaria — qué funciona de verdad y qué no, según la investigación
- Cómo estudiar un tema — la rutina completa, paso a paso
- Qué es el refuerzo educativo — cuándo el problema ya no son los deberes
Dudas frecuentes sobre los deberes
¿Cuánto deben durar los deberes en 4.º de Primaria?
Unos cuarenta minutos en total, contando todas las asignaturas. Si de forma habitual pasan de una hora, merece la pena comentarlo con el tutor.
¿Y si el colegio manda muchos más?
Se hace lo que cabe en el tiempo razonable y se comunica. Muchos centros ajustan la carga en cuanto varias familias les trasladan el dato concreto de cuánto tardan sus hijos.
¿Deberes en verano?
Mejor rutina corta que cuaderno entero. Diez o quince minutos diarios de lectura y cálculo mantienen el hábito; un cuadernillo de cien páginas suele acabar sin terminar y con mal recuerdo.
Fuentes
Los datos proceden de los trabajos de Harris Cooper (Duke University) sobre deberes escolares y rendimiento, incluido su metaánalisis de 2006, y de las comparativas internacionales de tiempo dedicado a los deberes en las que España aparece entre los países con más carga.
