Francés y alemán
Las primeras 250 palabras de los dos idiomas, con pronunciación. Para quien empieza desde cero.
Primeras palabras en francés y en alemán
En muchos colegios se empieza una segunda lengua extranjera en 5.º o en 6.º, y en los institutos casi siempre hay que elegir entre francés y alemán al entrar. Sin embargo, material gratuito en español para esos primeros pasos casi no hay: lo que se encuentra son cursos para adultos o aplicaciones que piden registro.
Este juego cubre lo primero de todo: unas 250 palabras repartidas en siete temas, en los dos idiomas, con la pronunciación de cada una. Se pregunta en las dos direcciones —del español al idioma y del idioma al español—, porque reconocer una palabra escrita y saber producirla son dos cosas distintas.
Los siete temas
- Saludos y palabras básicas — bonjour, merci, s’il vous plaît / hallo, danke, bitte. Lo que se usa desde el primer día.
- Los números — del 1 al 12, más el 20 y el 100.
- Los colores — once colores.
- La familia — padre, madre, hermanos, abuelos, tíos.
- Los animales — once animales conocidos.
- La comida — pan, leche, agua, queso, huevo y algún capricho.
- Los días de la semana — los siete.
Dos detalles que conviene aprender desde el principio
En alemán, todos los sustantivos se escriben con mayúscula, también en medio de la frase: der Hund, die Katze, das Brot. No es un adorno, es una regla ortográfica, y quien la interioriza pronto se ahorra años de correcciones. Por eso en el juego las palabras alemanas aparecen siempre escritas como se escriben de verdad.
En francés, los días de la semana van en minúscula y casi todos terminan en -di: lundi, mardi, mercredi, jeudi, vendredi, samedi. La excepción es dimanche, que lo lleva delante. Es un patrón que se ve de un vistazo y que ayuda a memorizarlos en bloque, igual que en alemán todos acaban en -tag.
Sobre la pronunciación
Cada respuesta se puede escuchar pulsando el altavoz, con la voz del propio navegador en francés o en alemán. Es especialmente útil en francés, donde lo escrito y lo que suena se parecen poco: beaucoup, oiseau o s’il vous plaît no se pueden deducir leyendo.
Si el ordenador no tiene instalada la voz de ese idioma, el juego funciona igual; solo se pierde el audio. En móviles y en Chrome suele estar disponible sin instalar nada.
Empezar un idioma desde cero
Doscientas cincuenta palabras no parecen muchas y son suficientes para entender bastante: con el vocabulario básico —saludos, números, colores, familia, comida— se sigue una conversación sencilla.
El orden importa. Primero lo que se usa a diario y se puede practicar en casa, y después lo demás.
La pronunciación, desde el primer día
En francés y en alemán, más aún que en inglés, lo escrito y lo que suena se parecen poco. Aprender una palabra sin oírla es aprenderla mal, y corregirlo después cuesta el doble.
Por eso conviene escuchar cada palabra antes de leerla, y repetirla en voz alta aunque dé vergüenza. La vergüenza es el principal obstáculo para pronunciar bien, y a los diez años todavía es pequeña.
Qué se parece y qué engaña
El francés tiene muchísimas palabras reconocibles para un hispanohablante, y eso da confianza al empezar. También tiene falsos amigos que conviene tener fichados.
El alemán se parece menos y tiene una ventaja que sorprende: se lee casi como se escribe, mucho más que el inglés. Y sus palabras largas son en realidad palabras pegadas, así que se pueden partir para entenderlas.
Cinco minutos al día
Es el único ritmo que funciona con un idioma nuevo. Diez palabras diarias durante un mes son trescientas; una sesión larga cada quince días no deja nada.
Para quién es
Para alumnos de 5.º y 6.º que empiezan un segundo idioma en el colegio, y para quien quiera probar antes de elegirlo en la ESO. También hay francés y alemán por temas en la sección de idiomas.
